colectiva

Define context

  • Sin titulo/Cibachrome y tela
  • Go on/Drawing with coca leaves on the wall

Apex Art, New York, N.Y. Es evidente que el contextualizar Ia obra de muchos artistas latinoamericanos, en lugares como Nueva York, es particularmente difícil, especialmente si se quiere hacer en un marco apropiado y exento de arbitrariedades de interpretación. Pero si bien esto puede parecer obvio, no es tan común eles fuerzo de problematizar el contexto y tratar de discernir las raíces de Ia confusión que puede traer una obra. Los malentendidos se suelen dar especialmente cuando los artistas han desarrollado ciertos códigos visuales que si bien son fáciles de reconocer por un público reducido en su entorno, pierden sustancialmente su significado al ser presentados en otros lugares o ante un público nuevo. Como comentario acerca de esto, y quizá como ejercicio colectivo, el curador José Roca trajo a Nueva York Ia obra de seis artistas colombianos, presentando obras que desafían al espectador precisamente cuando se encuentran fuera de su lugar de origen. La dialéctica de lo contextual oscila entre el exceso de información y Ia carencia absoluta de ella, siendo estos extremos los polos entre los cuales los curadores, críticos e historiadores tratan de ubicar las coordenadas de una obra en particular. Mientras que por un lado Ia obstinación por especificar los detalles biográficos e históricos de una obra tiende a recetar una interpretación categórica y un poco rígida, por otra parte el desentenderse de las coordenadas históricas y sociales suele dar como resultado interpretaciones variadas pero posiblemente desorientadas para un espectador desinformado, como lo demuestra esta exposición. Define context reúne obra de artistas colombianos que hacen comentarios íntimamente relacionados con Ia realidad política y social de su país. Quizá el más conocido de este grupo fuera de Colombia es Antonio Caro, quien por varias décadas ha producido obras que se caracterizan por una fascinación de símbolos culturales y cuya recreación da como resultado actos a veces irónicos, a veces conmemorativos, pero siempre mordaces. En su obra Colombia, de 1976, Caro simplemente escribió el nombre de su país con Ia tipografía de Ia Coca-Cola, correlacionando hábilmente al mercado del narcotráfico con el imperialismo yanqui. Una obra pintada con achiote por el artista directamente en uno de los muros de Ia galería —la cual se tuvo que montar después de Ia apertura, puesto que a Caro se le negó Ia visa para llegar a tiempo a Ia inauguración— consistió en Ia recreación de Ia firma de un famoso líder indígena, Manuel Quintín Lame. El recrear Ia firma de Lame, que en sí es elaboradamente visual, es un gesto directo e inequívoco para reconocer Ia importancia de un líder indígena, y del significado de los movimientos indígenas en Latinoamérica en pos de voz y voto en sus respectivos países. La estrategia de Caro se puede ver como una práctica iconoclasta en el espíritu de artistas como Warhol, Rauschenberg y Lichtenstein, quienes reconocieron íconos ampliamente identificables de su entorno que al ser recontextualizados exigen una revaluación crítica sobre su significado. En un mismo discurso de juego con los simbolismos —tanto de materiales como de iconografía— , Miguel Ángel Rojas presentó otra obra montada en Ia pared de Ia galería, titulada Go On, consistente en una escena reminiscente del Viejo Oeste norteamericano, que bien podría representar a un vaquero salido de los anuncios de Marlboro. El dibujo está constituido por una serie de “puntos” que, al ser vistos de cerca, resultan ser círculos de hojas de coca. Sus referencias, como sucede en el caso de Ia obra Colombia, de Caro, son evidentes para todo aquel que está familiarizado con las delicadas relaciones entre Estados Unidos y Colombia en cuanto al problema del narcotráfico. Por su parte, Alejandro Restrepo incursiona dentro del contexto histórico de Ia percepción extranjera sobre Colombia, en su obra titulada El cocodrilo de Humboldt no es el de Hegel. En esta instalación, el artista compara dos comentarios de dos figuras alemanas del siglo XIX, en relación con Ia naturaleza como metáfora de Ia “inferioridad” del continente americano. Mientras que Hegel habla de los cocodrilos y demás animales como seres más débiles que los europeos, Humboldt lo refuta burlonamente dando las dimensiones de un lagarto amazónico, que alcanzan 25 pies (13 metros), medida que está marcada en Ia instalación. Restrepo hace alusión a los clásicos estereotipos del extranjero hacia Latinoamérica, y sobre todo a las erróneas generalizaciones que han fundamentado gran parte de Ia percepción europea sobre lo que es este continente y su historia. La pintura de Delcy Morelos titulada Rojos por naturaleza hace efectivamente uso de un rojo púrpura que, si bien es atractivo, hace referencias directas a Ia sangre, y por ende a Ia violencia, lo cual se enfatiza por Ia representación de un cubo que parece estallar en su superficie, cual si recibiera un disparo. Es difícil no imaginar esta obra como una representación filosófica de Ia violencia. Muchas obras en Ia muestra dan apariencias que suelen ser peculiarmente engañosas. La obra que Juan Fernando Herrán presenta en esta exposición, por ejemplo, bien puede con fundirse con una imagen romanticista del indigenismo latinoamericano, al estilo de González Palma, por decirlo así: Ia obra ostenta Ia fotografía de un mestizo con un ramo de flores en Ia mano, al lado de una tela colorida. Las connotaciones sutiles emergen si se sabe que Ia imagen corresponde a Ia de un soldado en el proceso de arrancar una cosecha de amapolas, prohibidas por el gobierno. La tela incluida en Ia obra, por su parte, contiene un patrón semioculto de flores que asemejan amapolas. El juego con Ia percepción en esta obra de Herrán es admirable, en particular porque propone Ia idea (y a Ia vez Ia pone en práctica) de que Ia lucha contra el narcotráfico no es sino un continuo juego de escondidillas entre los delincuentes y Ia justicia. Finalmente, el cuerpo de obra que opera como un efectivo contrapunto al resto de las piezas en Ia exposición no es el de un artista en el sentido tradicional de Ia palabra, sino el de un foto periodista de Medellín, Jesús Abad Colorado, a quien José Roca ha incluido en Ia muestra. Sus imágenes directas y gráficas, que son vistas por todo el país en varios periódicos y publicaciones, narran los ámbitos más trágicos de Ia vida colombiana y demuestran de una vez por todas —si es que por alguna razón esto no le había quedado claro al espectador a estas alturas— que las obras en esta exposición son intentos de analizar y entender una realidad social que es demasiado contundente para ser ignorada. ?